
"Del barato, yo vino tinto del barato, que el caro me marea mucho", pedía siempre. Se lo servían gratis y ella a cambio limpiaba algunas mesas. "Carmen, que nos vas a dejar sin trabajo", le reñían las camareras de broma. Y ella, con sus labios siempre muy pintados, sus bonitos trajes de colores y los ojos verdes perfilados, se reía.
De joven fue matrona y peluquera. Residió en Francia. En Madrid vivía más sola que la una y así, sin nadie a su lado, murió la Nochebuena pasada. No llegó a celebrar su última Navidad.
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