Salimeh, residente de la isla de Qeshm, lleva una máscara con bigote en un intento de engañar a los espíritus del viento. |
Salimeh está de pie en su patio, con una alfombra colgando tras ella, aún pesada por el lavado. Su ropa, estampada en rojos, rosas y naranjas intensos, evoca las arenas ricas en minerales de las islas iraníes de Qeshm y Ormuz, donde la tierra misma parece resplandecer. El viento levanta su velo, lo justo para dejar ver su suave presencia, y este ondea sobre su cuerpo. La fotografía la captura en pleno movimiento, en el preciso instante de su llegada. La fotógrafa Hoda Afshar recuerda la imagen como algo casi accidental. Trabajando con una cámara analógica de formato medio, había estado ajustando, enfocando, esperando. Salimeh permaneció pacientemente. Entonces llegó el viento y apretó el obturador. Desde 2015, Afshar regresa a las islas de Ormuz y Qeshm, en el sur de Irán, para fotografiar la tierra, sus habitantes y las fuerzas invisibles y esotéricas que dan forma a la vida allí: los vientos, a los que los lugareños consideran entidades poderosas.









