El estudio en cuestión, que toma en cuenta los datos de más de 130,000 personas en 21 países, relaciona el consumo de tres raciones al día de productos lácteos sin desnatar (como leche, queso o yogur) con índices más bajos de problemas cardiovasculares y mortalidad. Unos datos que pueden crear confusión, ya que las pautas dietéticas actuales más extendidas apuestan por el consumo de lácteos descremados o semidesnatados y minimizan el consumo de leche, quesos o yogures enteros.
