Cómo cambian las cosas en un año. Durante el otoño del año pasado, el presidente Donald Trump ordenaba a los buques de guerra de Estados Unidos bloquear los petroleros que salían de las costas de Venezuela. Menos de 12 meses después, Trump anunció “el mayor acuerdo petrolero en la historia del mundo” con la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez. Esta es la misma Delcy Rodríguez que fue nombrada vicepresidenta de Venezuela por Nicolás Maduro, el exlíder venezolano que fue capturado durante una operación militar de Estados Unidos en enero y que ahora espera juicio en una cárcel en Brooklyn por cargos de narcoterrorismo. El acuerdo podría parecer una singular buena noticia para Venezuela. En el país hay algunas de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo; sin embargo, produce solo alrededor del 1 por ciento del suministro mundial de petróleo. Una asociación con Washington para movilizar fondos podría, en teoría, impulsar el crecimiento y volver a encarrilar la maltrecha economía del país, recientemente golpeada por un devastador terremoto. El acuerdo, sin embargo, se asemeja más a una privatización opaca de la riqueza petrolera del país, un trato cuyas ganancias es poco probable que se distribuyan por Venezuela y que podría truncar el surgimiento cada vez más improbable de una democracia soberana.
martes, 8 de septiembre de 2026
New York Times: VENEZUELA no ha sido salvada, ha sido vendida
Cómo cambian las cosas en un año. Durante el otoño del año pasado, el presidente Donald Trump ordenaba a los buques de guerra de Estados Unidos bloquear los petroleros que salían de las costas de Venezuela. Menos de 12 meses después, Trump anunció “el mayor acuerdo petrolero en la historia del mundo” con la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez. Esta es la misma Delcy Rodríguez que fue nombrada vicepresidenta de Venezuela por Nicolás Maduro, el exlíder venezolano que fue capturado durante una operación militar de Estados Unidos en enero y que ahora espera juicio en una cárcel en Brooklyn por cargos de narcoterrorismo. El acuerdo podría parecer una singular buena noticia para Venezuela. En el país hay algunas de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo; sin embargo, produce solo alrededor del 1 por ciento del suministro mundial de petróleo. Una asociación con Washington para movilizar fondos podría, en teoría, impulsar el crecimiento y volver a encarrilar la maltrecha economía del país, recientemente golpeada por un devastador terremoto. El acuerdo, sin embargo, se asemeja más a una privatización opaca de la riqueza petrolera del país, un trato cuyas ganancias es poco probable que se distribuyan por Venezuela y que podría truncar el surgimiento cada vez más improbable de una democracia soberana.
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