domingo, 13 de septiembre de 2026

Cuatro hermanos mantienen vivo un DIALECTO INDÍGENA amazónico en peligro de extinción


Antes de la fiebre del caucho, cuando a finales del siglo XIX y comienzos del XX la explotación de este recurso se abrió paso con fuerza en la Amazonia, trayendo consigo empresarios, colonos y una violencia que transformaría para siempre la vida de los pueblos indígenas, decenas de clanes del pueblo muinane habitaban la región. Hoy solo quedan cinco: Gente de Gusano, Gente de Piña, Gente de Manguaré (o de tambor), Gente de Mujeres y Gente de Coco de Cumare. Gory Nejedeka pertenece a este último. Junto a sus tres hermanos: Jesús, Célimo y Henry, son los últimos hablantes de su dialecto. “Eso nos identifica”, afirma. “Estas palabras, estas expresiones, son únicas”. Los muinanes tienen sus raíces en la Amazonia, entre los ríos Putumayo y Caquetá. Allí, en la sabana del río Cahuinarí está su territorio ancestral. La región también ha sido hogar de otros pueblos indígenas, como el bora, el nonuya, miraña y andoque, que en conjunto se reconocen como “Gente de Centro”. “Son ellos quienes han protegido, por muchos siglos y milenios, esas selvas a través de sus maneras de vivir y de ocuparlas”, afirma Consuelo de Vengoechea Rodríguez, antropóloga con un doctorado en ciencias del lenguaje y profesora de la Universidad Nacional de Colombia. “Explotaban algunos recursos para su sobrevivencia, pero no para comercializar”.

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