Antes de la fiebre del caucho, cuando a finales del siglo XIX y comienzos del XX la explotación de este recurso se abrió paso con fuerza en la Amazonia, trayendo consigo empresarios, colonos y una violencia que transformaría para siempre la vida de los pueblos indígenas, decenas de clanes del pueblo muinane habitaban la región. Hoy solo quedan cinco: Gente de Gusano, Gente de Piña, Gente de Manguaré (o de tambor), Gente de Mujeres y Gente de Coco de Cumare. Gory Nejedeka pertenece a este último. Junto a sus tres hermanos: Jesús, Célimo y Henry, son los últimos hablantes de su dialecto. “Eso nos identifica”, afirma. “Estas palabras, estas expresiones, son únicas”. Los muinanes tienen sus raíces en la Amazonia, entre los ríos Putumayo y Caquetá. Allí, en la sabana del río Cahuinarí está su territorio ancestral. La región también ha sido hogar de otros pueblos indígenas, como el bora, el nonuya, miraña y andoque, que en conjunto se reconocen como “Gente de Centro”. “Son ellos quienes han protegido, por muchos siglos y milenios, esas selvas a través de sus maneras de vivir y de ocuparlas”, afirma Consuelo de Vengoechea Rodríguez, antropóloga con un doctorado en ciencias del lenguaje y profesora de la Universidad Nacional de Colombia. “Explotaban algunos recursos para su sobrevivencia, pero no para comercializar”.
domingo, 13 de septiembre de 2026
Cuatro hermanos mantienen vivo un DIALECTO INDÍGENA amazónico en peligro de extinción
Antes de la fiebre del caucho, cuando a finales del siglo XIX y comienzos del XX la explotación de este recurso se abrió paso con fuerza en la Amazonia, trayendo consigo empresarios, colonos y una violencia que transformaría para siempre la vida de los pueblos indígenas, decenas de clanes del pueblo muinane habitaban la región. Hoy solo quedan cinco: Gente de Gusano, Gente de Piña, Gente de Manguaré (o de tambor), Gente de Mujeres y Gente de Coco de Cumare. Gory Nejedeka pertenece a este último. Junto a sus tres hermanos: Jesús, Célimo y Henry, son los últimos hablantes de su dialecto. “Eso nos identifica”, afirma. “Estas palabras, estas expresiones, son únicas”. Los muinanes tienen sus raíces en la Amazonia, entre los ríos Putumayo y Caquetá. Allí, en la sabana del río Cahuinarí está su territorio ancestral. La región también ha sido hogar de otros pueblos indígenas, como el bora, el nonuya, miraña y andoque, que en conjunto se reconocen como “Gente de Centro”. “Son ellos quienes han protegido, por muchos siglos y milenios, esas selvas a través de sus maneras de vivir y de ocuparlas”, afirma Consuelo de Vengoechea Rodríguez, antropóloga con un doctorado en ciencias del lenguaje y profesora de la Universidad Nacional de Colombia. “Explotaban algunos recursos para su sobrevivencia, pero no para comercializar”.
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