Para la inteligencia artificial, los hombres siguen siendo líderes, científicos o referentes de la tecnología. Las mujeres, en cambio, aparecen vinculadas al hogar, la familia, el cuidado y las tareas de asistencia. Pero estos resultados no son casuales. "La inteligencia artificial no es neutral: refleja las sociedades que la diseñan, los datos con los que se entrena y las decisiones políticas que orientan su uso", explica Bibiana Aido, directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, en entrevista con DW. Si esos datos contienen estereotipos, exclusiones o discriminación, agrega, la IA puede reproducirlos e incluso amplificarlos. Las consecuencias van mucho más allá de un error técnico. "Si la IA reproduce desigualdades históricas, estereotipos de género, racismo, exclusión o violencia, no estamos ante un problema tecnológico aislado; estamos ante un desafío democrático, ético y de derechos humanos", señala Aido. Según Paola Ricaurte Quijano, investigadora titular del Tecnológico de Monterrey y coordinadora de la Red Feminista de IA para América Latina y el Caribe, consultada por DW, los sesgos de la IA afectan de manera desproporcionada a personas trans, racializadas y con discapacidad, ampliando las desigualdades y los daños que generan estas tecnologías.
martes, 28 de julio de 2026
Sesgos en la Inteligencia Artificial: ¿QUIÉN DECIDE detrás de cada algoritmo?
Para la inteligencia artificial, los hombres siguen siendo líderes, científicos o referentes de la tecnología. Las mujeres, en cambio, aparecen vinculadas al hogar, la familia, el cuidado y las tareas de asistencia. Pero estos resultados no son casuales. "La inteligencia artificial no es neutral: refleja las sociedades que la diseñan, los datos con los que se entrena y las decisiones políticas que orientan su uso", explica Bibiana Aido, directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, en entrevista con DW. Si esos datos contienen estereotipos, exclusiones o discriminación, agrega, la IA puede reproducirlos e incluso amplificarlos. Las consecuencias van mucho más allá de un error técnico. "Si la IA reproduce desigualdades históricas, estereotipos de género, racismo, exclusión o violencia, no estamos ante un problema tecnológico aislado; estamos ante un desafío democrático, ético y de derechos humanos", señala Aido. Según Paola Ricaurte Quijano, investigadora titular del Tecnológico de Monterrey y coordinadora de la Red Feminista de IA para América Latina y el Caribe, consultada por DW, los sesgos de la IA afectan de manera desproporcionada a personas trans, racializadas y con discapacidad, ampliando las desigualdades y los daños que generan estas tecnologías.
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