Cinco años después del 11 de julio de 2021, la Revolución Cubana está muerta. Lo saben el pueblo, los militares, los dirigentes y hasta el locutor del noticiero que cada noche maquilla el cadáver. Lo único que falta es el entierro. Y ese sepelio se alarga de manera insoportable porque quienes heredaron la funeraria también poseen las armas, las cárceles y las llaves del cementerio. El 11J no derribó al régimen, pero destruyó para siempre su relato. Aquel día no salió a la calle una “minoría pagada desde Miami”, como solía decir la propaganda. Salió Cuba. Salieron los barrios humildes, los jóvenes sin futuro, las madres agotadas, los negros que el poder presume haber redimido y los trabajadores a quienes seis décadas de socialismo apenas les han garantizado el derecho a hacer colas.
jueves, 16 de julio de 2026
La REVOLUCIÓN CUBANA está muerta, pero su sepelio se alarga insoportablemente
Cinco años después del 11 de julio de 2021, la Revolución Cubana está muerta. Lo saben el pueblo, los militares, los dirigentes y hasta el locutor del noticiero que cada noche maquilla el cadáver. Lo único que falta es el entierro. Y ese sepelio se alarga de manera insoportable porque quienes heredaron la funeraria también poseen las armas, las cárceles y las llaves del cementerio. El 11J no derribó al régimen, pero destruyó para siempre su relato. Aquel día no salió a la calle una “minoría pagada desde Miami”, como solía decir la propaganda. Salió Cuba. Salieron los barrios humildes, los jóvenes sin futuro, las madres agotadas, los negros que el poder presume haber redimido y los trabajadores a quienes seis décadas de socialismo apenas les han garantizado el derecho a hacer colas.
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