Miles de individuos de una pequeña especie de pez han sido observados escalando una cascada vertical de 15 metros en la República Democrática del Congo, un comportamiento que ilustra la capacidad de los animales para adaptarse a entornos extremos. Los investigadores documentaron cómo el Parakneria thysi –conocido como pez orejón– trepa las cataratas Luvilombo, en la cuenca alta del Congo, durante las inundaciones estacionales de finales de la temporada de lluvias, habitualmente en abril y mayo. Solo los individuos de talla pequeña a mediana –entre 3,7 y 4,8 cm, frente a los 9,8 cm que puede alcanzar la especie– realizan el ascenso, ya que los más grandes parecen demasiado pesados para que sus aletas los soporten. Completar la escalada puede llevarle a un pez casi 10 horas, avanzando en breves impulsos y descansando con frecuencia. "Este descubrimiento pone de relieve la importancia de mantener la continuidad de los cursos de agua, especialmente en el Congo, donde los estudios sobre el comportamiento de los peces son prácticamente inexistentes", señaló Pacifique Kiwele, investigador en ictiología de la Universidad de Lubumbashi y autor principal del estudio publicado en Scientific Reports. "Esto ilustra que ahí fuera existen maravillas que superan nuestra imaginación", añadió.
sábado, 18 de abril de 2026
Una proeza inédita en África: PECES que escalan cascadas verticales en El Congo
Miles de individuos de una pequeña especie de pez han sido observados escalando una cascada vertical de 15 metros en la República Democrática del Congo, un comportamiento que ilustra la capacidad de los animales para adaptarse a entornos extremos. Los investigadores documentaron cómo el Parakneria thysi –conocido como pez orejón– trepa las cataratas Luvilombo, en la cuenca alta del Congo, durante las inundaciones estacionales de finales de la temporada de lluvias, habitualmente en abril y mayo. Solo los individuos de talla pequeña a mediana –entre 3,7 y 4,8 cm, frente a los 9,8 cm que puede alcanzar la especie– realizan el ascenso, ya que los más grandes parecen demasiado pesados para que sus aletas los soporten. Completar la escalada puede llevarle a un pez casi 10 horas, avanzando en breves impulsos y descansando con frecuencia. "Este descubrimiento pone de relieve la importancia de mantener la continuidad de los cursos de agua, especialmente en el Congo, donde los estudios sobre el comportamiento de los peces son prácticamente inexistentes", señaló Pacifique Kiwele, investigador en ictiología de la Universidad de Lubumbashi y autor principal del estudio publicado en Scientific Reports. "Esto ilustra que ahí fuera existen maravillas que superan nuestra imaginación", añadió.
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