En abril de 2021, la muerte de más de cinco mil toneladas de salmones en el fiordo Comau, en la Patagonia chilena, generó alarma en organizaciones ambientalistas, científicos y la propia industria, que crecía a un ritmo acelerado. Con la mortandad, causada por una floración de algas nocivas, se intensificaron los cuestionamientos a la salmonicultura en Chile. Cinco años después, científicos y activistas siguen insistiendo en la necesidad de investigar y proteger los fiordos patagónicos. Si bien en Chile ha aumentado la superficie de áreas marinas protegidas, existen reservas de uso múltiple, donde la autoridad puede permitir actividades productivas. En el escenario actual de cambio climático, se agrega presión a un paisaje reconocido como uno de los últimos rincones de naturaleza virgen y aguas prístinas. La bióloga alemana Vreni Häussermann ha investigado los ecosistemas marinos de Chile y sus invertebrados por más de veinte años. Comenzó recorriendo, junto al también biólogo y compañero de investigación Günter Försterra, la larga costa del país sudamericano, estudiando anémonas de mar y corales de agua fría, e identificando nuevas especies. Finalmente, decidieron quedarse en la Patagonia. En sus monitoreos en esta región, Häussermann constata impactos en la biodiversidad. "Hay un daño grande y permanente, y simplemente queda escondido bajo la superficie, por eso nadie se preocupa. Pero los biólogos que se dedican al tema obviamente están todos muy preocupados", dice a DW.
viernes, 24 de abril de 2026
La Patagonia chilena y LAS SALMONERAS: ¿qué pasa bajo la superficie?
En abril de 2021, la muerte de más de cinco mil toneladas de salmones en el fiordo Comau, en la Patagonia chilena, generó alarma en organizaciones ambientalistas, científicos y la propia industria, que crecía a un ritmo acelerado. Con la mortandad, causada por una floración de algas nocivas, se intensificaron los cuestionamientos a la salmonicultura en Chile. Cinco años después, científicos y activistas siguen insistiendo en la necesidad de investigar y proteger los fiordos patagónicos. Si bien en Chile ha aumentado la superficie de áreas marinas protegidas, existen reservas de uso múltiple, donde la autoridad puede permitir actividades productivas. En el escenario actual de cambio climático, se agrega presión a un paisaje reconocido como uno de los últimos rincones de naturaleza virgen y aguas prístinas. La bióloga alemana Vreni Häussermann ha investigado los ecosistemas marinos de Chile y sus invertebrados por más de veinte años. Comenzó recorriendo, junto al también biólogo y compañero de investigación Günter Försterra, la larga costa del país sudamericano, estudiando anémonas de mar y corales de agua fría, e identificando nuevas especies. Finalmente, decidieron quedarse en la Patagonia. En sus monitoreos en esta región, Häussermann constata impactos en la biodiversidad. "Hay un daño grande y permanente, y simplemente queda escondido bajo la superficie, por eso nadie se preocupa. Pero los biólogos que se dedican al tema obviamente están todos muy preocupados", dice a DW.
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