José Luis Herrera Pozo no solo lideraba una organización criminal, sino que ejercía un control espiritual dentro de un grupo compuesto por al menos una docena de narcotraficantes. Se encomendaba a la Santa Muerte cada vez que coordinaba el ingreso de remesas de ketamina al norte de Chile. Actuaba como una especie de “sacerdote” oscuro en Arica. Según documentos contenidos en el expediente judicial —al que accedió Bío Bío Investiga—, desde al menos mayo de 2024 hasta noviembre de ese mismo año, el ecuatoriano estableció un sistema de importación de droga mediante la utilización de mujeres como correos humanos —quienes a su vez utilizaban a menores de edad— y vehículos acondicionados. Eso les permitió comercializar su producto en las calles de Santiago y obtener ganancias que se cuentan en cientos de millones de pesos. Reclutaba mujeres en Ecuador para que actuaran como correos humanos en los pasos fronterizos que separan Arica y Tacna. Al llegar a territorio criollo, se dirigían hasta la región Metropolitana para venderla. La mayoría de los miembros fueron condenados por la justicia chilena, excepto el hijo del líder, que se encuentra prófugo en República Dominicana.
sábado, 25 de abril de 2026
El "NARCO SACERDOTE" de la ketamina: la red que "encomendaba" droga a la Santa Muerte en Chile
José Luis Herrera Pozo no solo lideraba una organización criminal, sino que ejercía un control espiritual dentro de un grupo compuesto por al menos una docena de narcotraficantes. Se encomendaba a la Santa Muerte cada vez que coordinaba el ingreso de remesas de ketamina al norte de Chile. Actuaba como una especie de “sacerdote” oscuro en Arica. Según documentos contenidos en el expediente judicial —al que accedió Bío Bío Investiga—, desde al menos mayo de 2024 hasta noviembre de ese mismo año, el ecuatoriano estableció un sistema de importación de droga mediante la utilización de mujeres como correos humanos —quienes a su vez utilizaban a menores de edad— y vehículos acondicionados. Eso les permitió comercializar su producto en las calles de Santiago y obtener ganancias que se cuentan en cientos de millones de pesos. Reclutaba mujeres en Ecuador para que actuaran como correos humanos en los pasos fronterizos que separan Arica y Tacna. Al llegar a territorio criollo, se dirigían hasta la región Metropolitana para venderla. La mayoría de los miembros fueron condenados por la justicia chilena, excepto el hijo del líder, que se encuentra prófugo en República Dominicana.
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