sábado, 18 de abril de 2026

CUBA CONTRA CUBA: Relato íntimo de un fracaso



Nací y crecí bajo una dictadura, aunque entonces no lo sabía. Tampoco era fácil advertirlo cuando hasta en el muro del cementerio de mi pueblo había un letrero enorme que decía: «Somos felices aquí». Si los muertos ya habían alcanzado semejante plenitud, ¿qué nos quedaba a los vivos sino agradecer? Aprendí a leer y a escribir en un país donde las palabras nunca eran inocentes. A cada letra le correspondía una doctrina. Aprendí a leer y a escribir en un país donde las palabras nunca eran inocentes. A cada letra le correspondía una doctrina. Aprendí a leer y a escribir en un país donde las palabras nunca eran inocentes. A cada letra le correspondía una doctrina.Antes de aprender la tabla de multiplicar, ya repetíamos cada mañana, en la plaza de la escuela, un juramento que todavía hoy siguen pronunciando los niños cubanos: «Pioneros, por el comunismo, seremos como el Che».

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