A una se le han impuesto sanciones estadounidenses por socavar la democracia. La otra acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz. Ambas quieren dirigir Venezuela. El presidente Donald Trump dejó claro esta semana a cuál prefería. Delcy Rodríguez —la vicepresidenta sancionada del autócrata derrocado Nicolás Maduro— es “una persona estupenda” con la que “nos estamos llevando muy bien”, dijo Trump el miércoles después de lo que describió como una “conversación grandiosa” con Rodríguez, a quien ha respaldado como líder interina de Venezuela. Un día después, almorzó con María Corina Machado —líder de la oposición venezolana— y recibió la medalla que le concedieron a ella por el Premio Nobel de la Paz, la cual el presidente había dicho reiteradamente que él merecía. Durante su reunión, la secretariade prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a los periodistas que “en función de las realidades sobre el terreno”, Trump creía que Machado carecía del respeto y el apoyo necesarios para ser la dirigente de Venezuela.

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