La censura tiene muchos rostros. Uno de ellos es el bloqueo de sitios web. Si bien existen formas sencillas de saltarse esos bloqueos, por ejemplo, mediante el uso de proxys o VPN, los regímenes autoritarios conocen esas lagunas hace tiempo. Por ello, cada vez más países construyen su propia internet, con banca en línea, plataformas de comercio y sus propias redes sociales. Se llaman Splinternet, que no está conectada a la red global. Para participar en ella, los usuarios deben revelar su verdadera identidad, proporcionando números de teléfono, direcciones IP y copias de documentos personales. Algunos proveedores exigen incluso videos y datos precisos de la ubicación. El objetivo es hacer imposible una participación anónima y dificultar enormemente las conexiones desde el extranjero. "El mensaje es claro: si el Estado no puede leer lo que escribes, no puedes participar en el espacio informativo que controla. Los autócratas han aprendido que no necesitan los mismos canales que el resto. Pueden crear los suyos y decidir quién entra en ellos", escribe el periodista y experto en censura Patrick Böhler en su artículo "La cercanía entre los sistemas autocráticos".
viernes, 23 de enero de 2026
Cómo evadir la VIGILANCIA DIGITAL en regímenes autoritarios
La censura tiene muchos rostros. Uno de ellos es el bloqueo de sitios web. Si bien existen formas sencillas de saltarse esos bloqueos, por ejemplo, mediante el uso de proxys o VPN, los regímenes autoritarios conocen esas lagunas hace tiempo. Por ello, cada vez más países construyen su propia internet, con banca en línea, plataformas de comercio y sus propias redes sociales. Se llaman Splinternet, que no está conectada a la red global. Para participar en ella, los usuarios deben revelar su verdadera identidad, proporcionando números de teléfono, direcciones IP y copias de documentos personales. Algunos proveedores exigen incluso videos y datos precisos de la ubicación. El objetivo es hacer imposible una participación anónima y dificultar enormemente las conexiones desde el extranjero. "El mensaje es claro: si el Estado no puede leer lo que escribes, no puedes participar en el espacio informativo que controla. Los autócratas han aprendido que no necesitan los mismos canales que el resto. Pueden crear los suyos y decidir quién entra en ellos", escribe el periodista y experto en censura Patrick Böhler en su artículo "La cercanía entre los sistemas autocráticos".
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario