En los 100 años que siguieron a la llegada de los europeos a finales del siglo XV, la población indígena de América se redujo de 60 millones a solo 6 millones, debido a oleadas de epidemias, guerras y hambrunas. Y las consecuencias de la colonización fueron tan profundas –lo que se conoce como la "Gran Mortandad"– que transformaron el medio ambiente y provocaron el enfriamiento del clima de la Tierra, según una investigación de 2019 publicada en Quaternary Science Reviews. En concreto, el equipo de científicos encargado del estudio, del University College de Londres (Reino Unido), afirmó que las perturbaciones que siguieron a la colonización europea provocaron que una enorme franja de tierras agrícolas abandonadas fuera reclamada por árboles y otra vegetación de rápido crecimiento. Esto arrastró suficiente dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera como para enfriar el planeta –la temperatura media descendió 0,15 °C a finales del siglo XVI y principios del XVII–, contribuyendo a lo que se conoce como la Pequeña Edad de Hielo, un periodo entre 1300 y 1870 aproximadamente en el que los inviernos en Europa congelaban el Támesis en Londres.
viernes, 16 de junio de 2023
INVASIÓN ESPAÑOLA de América en 1492 mató tantos indígenas que la Tierra literalmente se enfrió
En los 100 años que siguieron a la llegada de los europeos a finales del siglo XV, la población indígena de América se redujo de 60 millones a solo 6 millones, debido a oleadas de epidemias, guerras y hambrunas. Y las consecuencias de la colonización fueron tan profundas –lo que se conoce como la "Gran Mortandad"– que transformaron el medio ambiente y provocaron el enfriamiento del clima de la Tierra, según una investigación de 2019 publicada en Quaternary Science Reviews. En concreto, el equipo de científicos encargado del estudio, del University College de Londres (Reino Unido), afirmó que las perturbaciones que siguieron a la colonización europea provocaron que una enorme franja de tierras agrícolas abandonadas fuera reclamada por árboles y otra vegetación de rápido crecimiento. Esto arrastró suficiente dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera como para enfriar el planeta –la temperatura media descendió 0,15 °C a finales del siglo XVI y principios del XVII–, contribuyendo a lo que se conoce como la Pequeña Edad de Hielo, un periodo entre 1300 y 1870 aproximadamente en el que los inviernos en Europa congelaban el Támesis en Londres.
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