En 2017, el oceanógrafo Robert Ballard admitió que la búsqueda del transatlántico fue una cortina de humo orquestada por la Casa Blanca para ocultar a la URSS la exploración de dos submarinos atómicos hundidos. El primer golpe le pilló desprevenido en el ring. «¿Encontrar el Titanic? Eso es imposible». De esta guisa fue recibido en los años ochenta el que hoy es el oceoneógrafo más popular del globo, Robert Ballard, cuando pidió a la Marina fondos para buscar el pecio del 'Buque de los sueños'. A partir de entonces comenzó un curioso toma y daca que terminó en pacto: las Fuerzas Armadas le entregarían la tecnología necesaria para hallar los restos del 'Buque de los sueños' a cambio de que él investigara los pecios de dos submarinos nucleares hundidos –el USS Thresher y el USS Scorpion– y analizara su peligro atómico.
miércoles, 21 de junio de 2023
Cuando las TRAGEDIAS HUMANAS son utilizadas como "cortinas de humo" por los gobiernos
En 2017, el oceanógrafo Robert Ballard admitió que la búsqueda del transatlántico fue una cortina de humo orquestada por la Casa Blanca para ocultar a la URSS la exploración de dos submarinos atómicos hundidos. El primer golpe le pilló desprevenido en el ring. «¿Encontrar el Titanic? Eso es imposible». De esta guisa fue recibido en los años ochenta el que hoy es el oceoneógrafo más popular del globo, Robert Ballard, cuando pidió a la Marina fondos para buscar el pecio del 'Buque de los sueños'. A partir de entonces comenzó un curioso toma y daca que terminó en pacto: las Fuerzas Armadas le entregarían la tecnología necesaria para hallar los restos del 'Buque de los sueños' a cambio de que él investigara los pecios de dos submarinos nucleares hundidos –el USS Thresher y el USS Scorpion– y analizara su peligro atómico.
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