¿Te has reencontrado con las especias olvidadas y los frijoles rancios de las profundidades de tu despensa? ¿Qué tan rancio es demasiado rancio? ¿Cuándo es el momento adecuado para descartar algo? ¿Y qué pasa con los ingredientes frescos? Si intento reducir al mínimo los viajes al supermercado, ¿cuánto tiempo puedo conservar los huevos, los lácteos y los productos frescos? Esto es lo primero que debes saber: las fechas de caducidad no son fechas de caducidad. En Estados Unidos, la datación de los productos alimentarios, como la denomina el Departamento de Agricultura, es totalmente voluntaria para todos los productos (a excepción de los alimentos de bebé, de los que hablaremos más adelante). No solo eso, sino que no tiene nada que ver con la seguridad. Se trata únicamente del mejor cálculo que puede ofrecer el fabricante sobre cuándo dejará de tener la máxima calidad su producto, sea lo que sea lo que eso signifique. Los fabricantes de alimentos también tienden a ser bastante conservadores con esas fechas, a sabiendas de que no todos mantenemos nuestras despensas a oscuras ni nos limitamos a abrir nuestras refrigeradoras lo mínimo necesario. (Yo, por ejemplo, nunca dejaría la puerta del frigorífico abierta durante minutos mientras contemplo qué bocadillo comer).
viernes, 3 de febrero de 2023
¿Qué tan importantes son las FECHAS DE CADUCIDAD de los alimentos procesados industrialmente?
¿Te has reencontrado con las especias olvidadas y los frijoles rancios de las profundidades de tu despensa? ¿Qué tan rancio es demasiado rancio? ¿Cuándo es el momento adecuado para descartar algo? ¿Y qué pasa con los ingredientes frescos? Si intento reducir al mínimo los viajes al supermercado, ¿cuánto tiempo puedo conservar los huevos, los lácteos y los productos frescos? Esto es lo primero que debes saber: las fechas de caducidad no son fechas de caducidad. En Estados Unidos, la datación de los productos alimentarios, como la denomina el Departamento de Agricultura, es totalmente voluntaria para todos los productos (a excepción de los alimentos de bebé, de los que hablaremos más adelante). No solo eso, sino que no tiene nada que ver con la seguridad. Se trata únicamente del mejor cálculo que puede ofrecer el fabricante sobre cuándo dejará de tener la máxima calidad su producto, sea lo que sea lo que eso signifique. Los fabricantes de alimentos también tienden a ser bastante conservadores con esas fechas, a sabiendas de que no todos mantenemos nuestras despensas a oscuras ni nos limitamos a abrir nuestras refrigeradoras lo mínimo necesario. (Yo, por ejemplo, nunca dejaría la puerta del frigorífico abierta durante minutos mientras contemplo qué bocadillo comer).
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