A sus 86 años, Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) afronta una nueva etapa de su vida. Ha vuelto a su piso en el centro de Madrid, tras poner fin a su relación con Isabel Preysler, y ultima, rodeado por su colección de hipopótamos, una novela sobre la música peruana que verá la luz en otoño. Estos días están siendo frenéticos con los preparativos de su ingreso, el 9 de febrero, en la Académie Française, la casa de Los Inmortales, fundada en 1633. Su incorporación culmina una relación intensa con Francia, que definió su vocación literaria, le dio los primeros reconocimientos y le nutrió intelectualmente, como detalla su inminente libro Un bárbaro en París. El escritor está feliz. Derrocha energía y salpica la charla con sonoras carcajadas.
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