En 1864, el estadounidense Ephraim George Squier tuvo una experiencia que difícilmente podría haber anticipado. Estaba sosteniendo en sus manos la primera evidencia incuestionable de algo que los científicos habían calificado como imposible durante mucho tiempo: la neurocirugía antigua. Se lo debía, en cierto sentido, a la caca de pájaro. Con el estallido de la Guerra Civil de Estados Unidos en 1861, asegurar fertilizantes para alimentos se convirtió en una necesidad estratégica para el presidente Abraham Lincoln.
sábado, 3 de diciembre de 2022
La arqueología demuestra que los INCAS realizaban con éxito complejas neurocirugías
En 1864, el estadounidense Ephraim George Squier tuvo una experiencia que difícilmente podría haber anticipado. Estaba sosteniendo en sus manos la primera evidencia incuestionable de algo que los científicos habían calificado como imposible durante mucho tiempo: la neurocirugía antigua. Se lo debía, en cierto sentido, a la caca de pájaro. Con el estallido de la Guerra Civil de Estados Unidos en 1861, asegurar fertilizantes para alimentos se convirtió en una necesidad estratégica para el presidente Abraham Lincoln.
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