Una mañana de diciembre, el destartalado buque petrolero esperaba para cargar combustible en un embarcadero dilapidado que sobresalía de una gigantesca refinería venezolana. Unos barcos abandonados escoraban en las aledañas aguas turquesa del Caribe, como testimonio de la decadencia del país tras años de dificultades económicas y sanciones impuestas por Estados Unidos.

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